Hola, hermosa 🌋
Desde muy chica tuve la certeza de que en esta encarnación venía con una misión importante.
No sabía cómo.
No sabía con qué forma.
No sabía a través de qué territorio.
Pero sí sabía algo:
mi corazón estaba al servicio de las mujeres.
Cuando me recibí de psicóloga y escribí mi tesis sobre cáncer de mama, algo se confirmó por dentro.
Había una coherencia invisible guiando mis pasos.
Mi misión tenía que ver con acompañar procesos femeninos profundos.
Con recordar nuestro poder.
Alzar nuestra voz.
Vivir en libertad.
Durante años ese fuego se expresó de muchas maneras.
Trabajé en ONGs.
Organicé eventos.
Entrené mujeres de todo el país en liderazgo y negocios dentro de una empresa de cosméticos.
Creé un emprendimiento para acompañar a mujeres artesanas de pueblos originarios a vender sus creaciones al mundo y generar ingresos en contextos profundamente machistas.
El corazón de la misión siempre estuvo ahí.
Pero todavía faltaban lecciones.
Hasta que llegó la pandemia.
Y con ella, el vacío.
Me quedé sin trabajo.
Recién divorciada.
Viviendo en lo de mis padres.
Todo se detuvo.
Y en ese silencio, algo empezó a ordenarse.
Tuve un despertar fuerte.
Visiones.
Señales.
Y sin buscarlo, comenzaron a llegar las invitaciones (pues proyectora):
mujeres pidiéndome que sea su psicóloga, amigas pidiéndome que guíe meditaciones, grupos.
Así nacieron los primeros círculos de mujeres.
Sin estrategia.
Sin fórmula.
Solo obedeciendo al llamado.
Entre 2020 y 2023 mi crecimiento fue suave y sostenido.
Acompañé muchísimas mujeres.
Facilité espacios profundos.
Confirmé que estaba en mi camino de misión.
Y, al mismo tiempo, había una verdad que me incomodaba:
Estaba jugando en chiquito.
Mi medicina y mi liderazgo me pedían más espacio,
Pero yo aún no me sentía suficiente.
No era falta de capacidad.
Era falta de confianza en mí y en todo mi potencial.
Cuando finalmente dejé de proteger mi fuego,
cuando abrí el corazón de verdad,
cuando decidí dejar de achicarme para sentirme segura…
Todo cambió.
En los últimos 16 meses, más de 8000 personas pasaron por mis espacios.
Tres programas nacieron con una potencia que jamás había experimentado antes.
El crecimiento fue rápido.
Expansivo.
Cuántico.
No porque hiciera más.
Sino porque tuve la valentía de empezar a ocupar mi lugar.
Y hoy te escribo porque quizás vos también lo estás sintiendo.
Que tu medicina es más grande que el espacio que hoy ocupa.
Que tu voz está lista para expandirse.
Que ya no querés liderar por debajo de tu verdadero potencial.
Volcánica es el territorio donde ese salto se vuelve posible,
Y donde tu potencia se encarna.
Hoy es el último día al valor de preventa.
Si es tu momento, lo sabés.
Si tenés dudas o querés sentir si este espacio es para vos,
podés responder este mail
o escribirme por Instagram a @soy.felisa y lo vemos juntas.
Con amor y fuego,
Feli 🔥
