Hola, mujer medicina

Hace unos días te hablé de algo que atraviesa mi servicio,
y el de todas nosotras de alguna forma u otra.
De eso que aparece justo cuando nuestra medicina está lista para crecer:

El miedo.

Porque sí:
todas sentimos miedo cuando llega el momento de expandir nuestro servicio.
De mostrarnos más.
De sostener más mirada, más impacto, más energía.
De ocupar más espacio del que estamos acostumbradas.

Hay días —te lo confieso—
en los que siento ganas de dejarlo todo
e irme a tejer arriba de una montaña.

Porque decirle a nuestro camino medicina
no siempre es cómodo.

Caminarlo requiere valentía.
Y compromiso.
Y una entrega profunda.

Pero hay algo que entendí en estos días, muy claro en el cuerpo:

Cuando nuestra misión pide crecer, no se trata de hacer más.
Necesitamos SER otra.

Un nuevo nivel en nuestro servicio
requiere que encarnemos una nueva identidad.

Y eso implica, inevitablemente,
la muerte de la identidad anterior.

Hace poco estuve conectando con un miedo muy profundo:
el miedo a la muerte.

Y hoy en un encuentro con mi mentora apareció esta pregunta:
¿Qué parte tuya necesita morir para que tu medicina pueda expandirse?

La respuesta fue inmediata.

La parte que quiere tener el control.
La que necesita asegurarse que todo salga “bien”.
La que se aferra a lo conocido, a lo viejo, a lo que alguna vez funcionó.

Esa identidad que fue necesaria…
pero que hoy ya me queda chica.

Para que nazca una líder más encarnada.
Más confiada.
Más conectada con el ciclo vida–muerte–vida.

Y acá es donde la medicina de la tierra se vuelve una gran aliada.

Las plantas no vienen solo a limpiar el cuerpo físico.
Vienen a acompañarnos en estos pasajes de identidad.
Porque el cuerpo es el territorio donde la misión se encarna.

Vienen a ayudarnos a soltar lo que ya cumplió su función.
A liberar toxinas emocionales, mentales y energéticas
que nos mantienen ancladas a versiones antiguas de nosotras mismas.

Un proceso con plantas
es un vínculo con espíritus poderosos de la tierra
que vienen a liberar, disponibilizar y activar nuestro canal.

Porque como mujeres medicina,
no creamos desde la mente.
Creamos desde el cuerpo.
Desde el útero.
Desde el corazón.

Y para sostener una misión más grande,
necesitamos un cuerpo limpio, abierto y disponible.

No para seguir repitiendo mandatos heredados.
No para crear desde el miedo.
Sino para permitir que nazca la líder
que nuestra medicina está pidiendo hoy.

Por eso nace YEGUA.

YEGUA es un territorio donde nos encontramos en manada
para atravesar juntas estos pasajes.
Donde recibimos la medicina de las plantas
como aliadas para soltar lo viejo
y encarnar una nueva forma de liderar y servir.

Si sentís que tu medicina está pidiendo más espacio,
tal vez sea la señal de que algo está listo para morir
y una nueva versión tuya está lista para nacer.

Comenzamos juntas el portal 2/2,
con la luna llena en Leo.

Durante las próximas 3 horas,
el valor de YEGUA es de $22.

Luego, cuando revele la estructura completa
(encuentros, fechas y horarios),
el valor pasa a $33.

Si sentís el llamado ahora,
este es el momento de entrar.

Sos muy bienvenida mujer.

Con amor salvaje,
Felisa 🐴🔥

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